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HISTORIA
DE BILBAO (3/9)
La
villa nació, por tanto, gracias a su buena disposición estratégica
y su ría navegable, lo que le permitió ofrecer al comercio vizcaíno y
castellano una segura salida al mar y una conexión privilegiada con las
rutas internacionales. Precisamente, allí a donde morían las mareas, entre
ambas orillas del río, que ya era ría, donde confluían los caminos de
Francia y de Castilla, por los que llegaban y salían los peregrinos jacobeos,
los comerciantes y los viajeros, allí
se fundó la Villa de Bilbao.
De
su ubicación primitiva en la orilla izquierda, en lo que hoy se conoce
todavía como "Bilbao la Vieja", la puebla de Bilbao saltó a la
margen derecha de la ría, sobre un amplio meandro, en terrenos pertenecientes
a la hoy anexionada anteiglesia de Begoña.
El núcleo primitivo de la villa amurallada se configuró en esa margen
derecha junto al puente y alcázar donde hoy se levanta la iglesia de San
Antón.
En los siglos
XV y XVI, Bilbao se convierte en el centro más dinámico del Señorío de
Bizkaia; sus naves, sus ferrerías, los astilleros y mercaderías crean
un mundo en ebullición que se plasmará en al año 1.511 en la concesión,
por la reina Juana, de un Consulado de Comercio y Casa de Contratación
propio.
Desde
esos muelles del Casco Viejo mantuvo Bilbao sus relaciones comerciales
norteuropeas de la Baja Edad Media y las atlánticas de los primerso siglos
de la Modernidad. Los mercaderes de la villa crearon una Cofradía de Mareantes
y mantuvieron intensas relaciones con Brujas, Nantes y otras villas marítimas
del atlántico europeo. Después comenzó el comercio con Inglaterra y más
tarde con las colonias de América. Bilbao y el Señorío entraron así en
la Carrera de Indias.
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